Carlos Sáenz
Eran las diez de la mañana cuando me encontraba en las inmediaciones de la avenida Garzón, a pocos metros del mercado San José, en el Distrito de Jesús María en compañía de un familiar, para comprar comida para la casa, y de un momento a otro se escucharon voces de protesta de un grupo de comerciantes contra cuatro serenos del municipio.
Cuando pregunté la razón de tal bullicio, una de las vendedoras me indicó que por ordenes del alcalde, Enrique Ocrospoma , estos supuestos guardianes del orden, estaban exigiéndoles el pago de un cupo , o en caso contrario les cerraban el puesto, aduciendo, faltas de seguridad .
Y bueno en ese momento me dirigí a ese grupo de enardecidos efectivos, que tenían más cara de pandilleros que serenazgo, y le pregunté al que parecía, lideraba a los demás; porque actúan de esa forma y para que era el dinero que les pedían, y entonces uno de ellos me miró con una cara de pocos amigos, gritándome que me importaba, y para que me dijo eso, me identifique como periodista, y como si hubieran visto al Diablo, se fueron corriendo a la camioneta de enfrente, para darse a la retirada.
Al rato de tamaño espectáculo, mi tío que estaba a mi costado, muy conocido en el distrito, por ser un contrario del actual burgomaestre, les dijo a los afectados que nunca se dejen pisar, que denuncien al alcalde, que no tengan miedo.
Luego de comprar , nos dirigimos al paradero de la avenida Brasil para tomar el ómnibus y como hace buen tiempo que no pasaba por esa zona, me percaté que el lugar estaba hecho un desastre , las lozas destrozadas, puro hueco, y ni siquiera tenía techo, y eso que era verano, y sol abrasador, quemaba a la gente que esperaba su colectivo.
Aprovechando que tenía mi cámara digital tomé varias fotos, de diversos ángulos, las cuales las descargué llegando a la casa, para luego preparar una nota breve y como era casi el mediodía, lo envié a unos colegas de medios impresos y de páginas webs, y una previa llamada para avisarles el material que les hice llegar, comentándoles la gravedad de la situación y la irresponsabilidad de la autoridad.
Al día siguiente vi con gusto que mi noticia había rebotado en varios medios, y al día siguiente en un informe amplio en la sección Metropolitana de El Comercio, publicaron las deficiencias de la Avenida Brasil y su alcalde Enrique Ocrospoma de no arreglar tan importante arteria, que le correspondía a su distrito, las cuales estaban muy deterioradas y con desmontes y basuras, provenientes de las construcciones cercanas.
Y de ese momento vi la importancia que los medios dan a los temas vecinales, de acuerdo a la gravedad de la situación y desde ese momento comencé a redactar y enfocarme a esta problemática, tanto en mi propio distrito, Breña, como de otros, donde amigos, familiares tenían problemas con sus autoridades, hasta la actualidad.


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