miércoles, 21 de septiembre de 2011

Encuentro paranormal en el Cementerio Baquíjano


Era una fría noche de octubre, a pocas horas de celebrarse el Día de Los Muertos, cuando me encontraba presionando  el timbre  del domicilio de Pedro Noguchi, fundador de un grupo de investigación - aunque suene extraño y poco peculiar-  de fenómenos paranormales, llamado Grupo Dharma, del que tuve conocimiento semanas atrás, en una revista local.
 A los pocos segundos, por el interlocutor  escuché la voz grave  de Pedro, quien  me hizo ingresar a su taller y que a su vez es su centro de operaciones, donde guardan diversos equipos de detección de espectros y una sala de edición, donde almacena una infinidad de grabaciones de sus incursiones fantasmagóricas.
Lo primero que me llamó la atención fue un enorme cuadro de un arcángel que en forma desafiante te recibía, el cual se encontraba  en medio de estantes   llenos de artilugios  como si se tratara de un bazar hindú y una mesa rectangular en donde se hallaban  diarios y revistas  que contenían notas de visitas a casas antiguas, fortalezas y cementerios. Y en algunas de las fotografías  me sorprendieron  las imágenes de círculos flotantes al costado alrededor de las personas de color blanco y amarillo, y de lo cual me explicarían más adelante y sería testigo de alucinantes experiencias.
Y fue en ese momento que apareció Carmen Briceño, la vidente del equipo, la cual estaba  ataviada con un chaleco  que llevaba un ícono con el nombre de Dharma que resaltaba, quien me indicó que dentro de poco llegarían los demás integrantes y una periodista del Programa Domingo Al Día, llamada Evelyn Khan junto con su equipo para realizar el reportaje en el Cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao, donde han sido enterrados una infinidad de personas.
Pasado unos veinte minutos, llegaron  los compañeros de Carmen y los colegas periodistas, quienes estaban animados por iniciar la visita fantasmal, y pronto nos acomodamos cada uno en las unidades sin saber que pronto nos toparíamos con un fenómeno único y a la vez terrorífico.
El trayecto desde Surco hasta el Callao, no nos tomó mucho tiempo, debido a que era casi la medianoche y el tránsito era tranquilo, llegando a nuestro objetivo sin contratiempos. En la puerta totalmente lúgubre  del campo santo nos esperaban los guardianes, con quienes se había coordinado previamente y ya conocían al Grupo Dharma.
Al dar un paso en aquel ambiente tétrico a altas horas de la noche, a uno le escarapelaba el pelo, ya que solo estábamos un pequeño grupo ante una inmensidad de nichos al amparo de una luna que se estaba ocultando. Era un páramo de cemento, plantas secas y tumbas por doquier. En el cual nos adentramos mas y mas, para ir al centro y efectuar las coordinaciones.
En el centro del cementerio, Carmen y Pedro nos explicaron que nos separaríamos en grupos para iniciar las investigaciones, y poder cubrir más espacios.  Y posteriormente nos explicaron el uso de los equipos que utilizaremos en los trayectos.  Primero fue una caja de herramientas a simple vista, pero adentro llevaba varios utensilios, como una botella de agua bendita, una bolsa de sal marina, unas varas de metal que indicaban las energías, unos péndulos, tres velas y un encendedor, y aquella caja le pusieron de nombre, botiquín místico.
Ya con los equipos listos, es decir, con unas cámaras de video, fotográficas y térmicas nos pusimos en dirección a los nichos que según la vidente, es de los niños, donde abunda actividad paranormal.
Con algo de temor y escepticismos nos dirigimos al primer ambiente, que era un largo ambiente, bajando unas escaleras derruidas, y en la mitad del camino de pronto se sintió un quejido, era del editor del canal 4, que sintió una punzada en el pecho y que alguien lo había tocado, que no era ninguno de los presentes y presurosos salimos del lugar.  Y al estar más tranquilos, Carmen nos explicó que evidentemente había presencia espiritual en esa área y que provenía de almas de los pequeños que habían fallecidos prematuramente.
Luego de esa primera experiencia, nos dirigimos a un ambiente oscuro, del cual solo nos informaron que era estaba ubicado encima de una antigua fosa común y al costado estaba el cementerio británico. 
Mientras que un grupo fue a tomar fotografías, Carmen, el equipo de canal 4, un guardián y yo nos sentamos en círculo, para escuchar algunas voces, que se pueden captar mediante un aparato llamado Frank Box, que emite diversas ondas radiales y que si uno pone atención puede percibir las respuestas a las preguntas que uno le hacen a los entes que circulan a nuestro alrededor.
Al principio no escuchamos nada, pero conforme pasaban los minutos, se notaba  unos sonidos, que en alguna forma respondían  a preguntas cerradas que se les hacía.
Quién eres?
Gabriel…
Cuántas personas hay en el lugar?
15…
Qué desean de nosotros?
Ayuda, recen…
Quieren que nos vayamos?
No, Si…
Al culminar la conversación y apagar la radio, el camarógrafo, ante sorpresa de todos, cambió su voz y se dirigió a la vidente, indicándole que no lo apagara, que deseaba hablar todavía.  Una de las almas se apoderó del cuerpo del joven, hablando a través de él. En ese preciso instante el guardián le quitó la cámara y empezó a grabar con ella, mientras Carmen se acercó al joven y lo abrazó, rezándole y acariciándole la cabeza. Y el periodista solo dijo extrañar a su madre, que tenía miedo. Y de pronto volvió en sí, no recordando nada de lo ocurrido.
Luego de esa escalofriante primera anécdota, colocamos una vela blanca, la encendimos y rezamos unas oraciones por las almas presentes, como un acto de compasión y ayuda, y posteriormente nos dirigimos en busca de los otros compañeros, sin saber que un espíritu nos estaba siguiendo, esperándonos un suceso mucho más espeluznante.
Posteriormente nos dirigimos a  realizar tomas de apoyo en puntos diferentes, hasta llegar a la tumba de Sarita Colonia, la santa del pueblo, que tiene miles de seguidores y cuyo mausoleo se evidencia una gran cantidad de recuerdos y  agradecimientos de sus seguidores por los favores cumplidos.
Al principio, el camarógrafo hizo unas tomas, pero luego se retiró a un costado para fumar un cigarrillo, lo cual no nos llamó la atención, hasta el momento de llamarlo para ir a otra zona, pero solo vimos la cámara  ubicada a unos metros de nuestra ubicación. Le gritamos  con toda fuerza su nombre,  Antony, Antony , sin respuesta alguna , entonces uno de los guardianes que nos acompañaba  llamó a sus compañeros por su Nextel, para saber si habían visto al joven, pero nada.  
Hasta que de pronto avisaron que se encontraba fuera del cementerio e iba a cruzar la calle, entonces, asombrados y con miedo que le pueda ocurrir un accidente corrimos a la entrada. Y cuál fue nuestra sorpresa, que Antony, con los ojos desorbitados, como perdido, como si estuviera en un lugar extraño, y hablando de forma rara, como si fuera otra persona.   Y en ese momento Carmen le agarró de la mano  y le preguntó. ¿Qué ocurre, te sientes bien?
A lo que é le contesta: -Esto no era como lo dejé, todo es distinto, tengo miedo, mejor regresemos.  Y fue ese momento que coge con fuerza la mano de Carmen, llevándola con rapidez por un camino desconocido por el propio Grupo Dharma que lleva buen tiempo haciendo investigaciones en este recinto.
Después de pasar varios nichos, nos dimos con la sorpresa de encontrarnos en el mismo lugar donde ocurrió la primera posesión, y de momento  empezó a mirar por todos lados, a decir que los que están vagando eternamente  lo admirarán por haber traspasado la entrada  y que muchos lo han intentado.
Carmen le dijo que era hora de buscar la luz, de  dar paz a su alma, porque hay otro camino.
-          No me gusta lo que me espera, es muy horrible.
-          Aquí estoy sufriendo mucho, sólo camino y camino.
Y al rato Carmen lo abrazó y empezó a rezarle en voz baja, y solo se escuchó un fuerte grito de terror y la cara horrorizada de Antony, de no saber donde estaba y que había hecho desde que dejó la cámara filmadora cerca a la tumba de Sarita Colonia.
Según lo que explicó tanto Pedro y Carmen es que Antony fue víctima  de dos posesiones y que en dicho lugar  siempre han ocurrido este tipo de hechos  paranormales  debido a la gran fuerza negativa que se concentra  por encontrarse bajo una fosa común.
Luego de esta experiencia pensaré dos veces en ir a un cementerio  de día o de noche.

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